Hoy quiero hablar de la Igualdad, un derecho importante de cada humano. La igualdad, más que un derecho, es una condición, una parte de la condición humana. La Igualdad existe, entre nosotros, sólo por ser humanos, sólo por tener necesidades básicas parecidas y ser de la misma especie. No somos iguales de ninguna forma, hay más o menos inteligentes, más o menos bellos, más fuertes o menos altos. Pero, al final, todos necesitamos comida y agua, amar y ser amados, comunicar y tener cobijo.
La Igualdad es una idea formulada en diferentes maneras. Amar al prójimo es un ejemplo. Hay que querer el bien para el otro y desearle lo que uno quiere para sí mismo. No siempre es posible. Para nuestra especie, el mal del otro a veces es una pasión, una voluntad y nos da placer ver el otro sufriendo. Pero en un mundo ideal, en el cielo o el paraíso, todos queremos el bien para todos.
La suerte, para la mayoría de nosotros, es que no teneos poder y fuerza para hacer realmente el mal al otro. El mal que causamos, que no es nada positivo pero igualmente lo hacemos, es relativamente pequeño. El problema aparece cuando los que tienen el poder, el dinero, la influencia y las armas quieren causar el mal e ignorar la Igualdad. En estos casos, el mal causado puede llegar a ser horrible.
Un ejemplo bastante simple de Igualdad encontré en el metro el sábado pasado. Viajé por la noche, casí a la una me parece. El sábado por la noche el metro de Barcelona está abierto toda la noche y sirve a la gente que sale de fiesta, que va o vuelve de cenar, que va a ver amigos. Así, la gente del metro el sábado por la noche es gente feliz. No hay caras dormidas de la primera hora de la mañana o cansadas al volver de trabajo. Todos rien y hablan, beben algo (claro, el botellón) y no buscan el mal. todos están positivos. Todos son iguales, todos tienen el derecho de estar felicesy disfrutar y así, se encuentra muchas personas distintas que no ven sus diferencias. Cuando estuve sentada en el viaje, descubri que enfrente mío hay una pareja de dos chicos dándose la mano, al lado mío otro chico escuchando música con su Ipod. De pie, dos chicas y un chico hablando y riendo. En las sillas de al lado, otra pareja de chica y chico diciéndose cosas al oído, al otro lado, dos chicas inglesas (me parece) vestidas con sus mini faldas llenas de ganas de bailar ya. Todo el vagon sonaba a diversión y buena energía. Nadie fijó en el que está a su lado para ver que tiene de diferente y si le molesta o no. De este viaje baje contenta y llena de estas buenas energías, aunque volví a casa, reñativamente temprano para un sábado por la noche. Salí del metro escuchando la radio en mi móbil y sonriendo.
Qué pena que no somos todos personas en el vagon del metro el sábado por la noche. Qué pena que nuestros líderes y los que no son nuestros, no comparten esta buena energía. Qué pena que no se cumple esta importante Igualdad. Qué pena que muchas veces buscamos las diferencias y lo malo en el otro. Si, yo también. Menos mal que no tengo ningún poder real de hacer mucho daño.
